ROBERTO CLEMENTE WALKER, HOMENAJE POSTUMO HACIA LA ETERNIDAD

La vida muchas veces juega un papel determinante en nuestra vida que puede desembocar en diferentes perspectivas tanto de un lado erróneo como positivamente hablando. Es de mi entender personal que el ser humano aterriza en esta vida predestinado a ejecutar y consolidar cosas positivas que les fueron asignadas para reforzar su vida espiritual y proyectar paz en los corazones adoloridos. Es un proceso determinante que nos alumbra el camino para que que sembremos la semilla del amor que tanto le hace falta a este mundo.

Dentro de este follaje de entendimiento pude entender y visualizar en carne propia la vida de nuestro Astro Boricua Roberto Clemente Walker, un hombre que hacía de todo en el terreno de juego y que maravilló a miles de personas durante su permanencia en las Grandes Ligas. Clemente era una transparencia de ese apóstol de los tiempos nuevos que andaba vestido con un uniforme multicolor en vez de una sotana como en los viejos tiempos.

Vamos al pasado, en mi avioneta deportiva del tiempo, los censores marcan la fecha, 30 de septiembre de 1972, lugar, “El Three Rivers Stadium”. Wowwwww, está fría esta tarde, todo el mundo pendiente al hits número 3,000 de Roberto Clemente Clemente, el zurdo John Matlack esta en la lomita por los Mets de Nueva York, viene Clemente al bate y “catampummmmm”, doblete contra la verja, el estadio se quiere caer, estoy amigos lectores ante la historia, los pelos se me ponen de punta, ahí paradito en segunda esta el orgullo de Puerto Rico Roberto Clemente con una sonrisa a flor de piel, miro a mi alrededor, grandes, chiquitos, viejos, jovenes, blancos y gente de color le dan al Astro Boricua su aplauso como premio de su labor en todo estos años. En aquel momento pude sentir las maravillas del creador, era una especie de contemplación absoluta que rebosaba mis sentido y daba rienda suelta a la majestuosidad de aquel hombre llamado Roberto Clemente.

Ninguna palabra y ninguna frase de este mundo tenían el poder para justificar aquella alabanza deportiva engendrada por Dios. En el cielo escuchaban el partido, se efectuó una reunión a puerta cerrada donde se tomó la decisión de que esta iba a ser la última aparición de Clemente como pelotero de las Grandes Ligas. Todavía le faltaba algo que hacer, pero fuera del terreno, era una especie de obra humanitaria, me informaron los de allá arriba, aunque sabía el destino de Roberto no podía intervenir.

Lágrimas bajaron por mis mejillas, no podía entender, pero todo estaba arreglado para cumplir con lo establecido. Cuando subí al cielo para buscar más información, woww, era increíble la batería de personas reunidas para tomar esta decisión, vi gente conocida de todos los ángulos que gozaban de la vida eterna un régalo de Dios por haber cumplido con su mandato aca en la tierra. Había tremenda discusión, debatían entre la causa y el efecto de lo que esto causaría.

Tres meses después, el miembro número 11 del club de los 3,000 imparables era historia, perdió su vida en plena dedicación de un mandato del divino y que tal vez muchos no entendían el por que de esta decisión. Sabía de antemano lo que iba a pasar en Nicaragua, pero no sabía con exactitud en principio quien iba a ser la persona que le llevaría alimentos, ropa y medicinas a esta gente.

Me entere de que era Roberto por que un ángel íntimo amigo me pasó la información por debajo de la mesa. Me dijo: “que habían escogido a tres personas, pero que decidieron enviar a Clemente por su trayectoria dentro y fuera del terreno de juego”, me rasque la cabeza y dije: “que todo sea en nombre de Dios”. Las fecha no se había determinado, trate de buscar información con mi ángel, pero me dijo” “nadie sabe la fecha excepto mi Señor Dios”. Yo estaba desesperado por saber la fecha del acontecimiento, se tomo la decisión, 31 de diciembre del 1972. Yo griteeeeeeeeeeé, “DESPEDIDA DE Año”, si señor despedida de año. Cuando recibí la noticia de mi ángel amigo faltaban solamente tres días para consumarse lo establecido.

El 31 de diciembre del año 1972 según mis censores un viejo avión DC-7 de cuatro motores, despegó de la pista del Aeropuerto internacional de Isla Verde en San Juan. Era víspera de año y Puerto Rico esperaba el 1973 en la forma tradicional, con fiestas, música y alegría. En la pantalla de mi avioneta deportiva del tiempo pude ver cuando el avión despegó y se desplomó en el Atlántico.

El avión llevaba alimentos, medicinas y ropa a los habitantes de Managua, Nicaragua, que una semana antes había sido desvastada por un terremoto. La carga era producto de la gestión de un extraordinario ser humano escogido por Dios llamado Roberto Clemente Walker. Había un corre y corre en el cielo, todos esperaban a Roberto Clemente, los ángeles se vistieron con su mejor vestido gala, la música de clarines alegraban el lugar, pronto empezaría el proceso de cuando el alma abandona el cuerpo y sube al alt ísimo. Me faltaba poco para retirarme y volver a mis labores en el tiempo, solo quería ver cuando llegara el momento del arribo.

“AHI ESTA, GRITO UN ANGEL QUE HABIA SIDO FANATICO DE CLEMENTE TODA SU VIDA, ERA UNA ESPECIE DE PROCESION MATIZADA EN ALEGRIA Y PAZ, AHI ESTABA, “EL MOMEN” CLEMENTE, DIOS TE BENDIGA AMIGO, HUBO FIESTA Y ALGARBIA EN EL CIELO DANDOLE LA BIENVENIDA, AL FINAL DEL TUNEL LO ESPERABA EL QUE DA LA VIDA, NUESTRO DIOS, LO DEMAS ES HISTORIA AMIGOS LECTORES”.

Por: Edwin “KAKO” Vazquez/Escritor e Historiador del Beisbol.

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