LA LEY DEL EMBUDO.

Cuenta una historia que entre todos los Ángeles que había en el reino de Dios existía una hermosa y única ángel llamada Antaury, era el ángel más pequeña y dulce de todos los cielos, ella, era muy especial porque era el único ángel mujer que existía en toda la infinidad del olimpo celestial.

Todos los Ángeles la contemplaban con mucha ternura pero a la vez, La miraban con nostalgia porque sabían, que en el cielo ellos la trataban con respeto, La miraban sin malicia, cosa que no ocurría en la tierra, donde la mujer no era vista de esta forma, como el ser puro que era, por el contrario, se cometían abusos y calamidades contra ellas, capaces de matar a cualquier corazón puro y limpio, de tristeza, por supuesto que ella ignoraba todo esto y no comprendía porque los Ángeles la miraban de esta manera.

Un día Antaury decidió hablar con Athena – madre ¿porque todos los Ángeles me miran con nostalgia? es entonces cuando Athena comienza a contarle todas las atrocidades que se cometen en contra de la mujer y las infinitas calamidades que el hombre comete en su contra, ella no puede creerlo y le pide a Athena que la deje bajar solo por una hora a la tierra y comprobar todo lo que había escuchado, – ¿dudas de mi palabra? dice Athena, de inmediato Antaury se disculpa pero ella sigue sin creer y nuevamente le pide a Athena que la deje bajar solo por una hora, Athena no se lo permite y la corrige, pues ella no le mentiría.

Antaury entonces se fue a caminar en los jardines de la sala gemela y empezó a pensar en todo lo que Athena le había dicho, ella no se resigna a creer, de alguna forma ella tenia que verlo con sus propios ojos, así que decidió bajar a la tierra en contra de la voluntad de Athena, se fue hasta las puertas del templo de oro, lugar que divide al cielo de la tierra, y se lanzo sin pensar en todo lo que le podría ocurrir, es aquí donde empieza el final de su historia.

Pero nada en este mundo ocurre por casualidad, todo tiene una explicación, todo en este universo tiene una razón de ser, y Antaury la tenía.

No hubieron fuerzas para contener el llanto de quien en su vida había visto tal humillación, de todos los lugares existentes en el mundo allí había llegado ella, un prostíbulo, el peor y mas despreciable lugar del universo, el agujero negro de la sociedad, por supuesto que nadie podía verla, nadie podía ayudarla a nadie le importaba su sufrimiento, pero lo mas irónico es que a pesar de que todos los seres humanos nos vemos a las caras, todos nos comportamos como si nada pasara, así que de alguna manera, muchos vivimos como Antaury, nadie nos ve, a nadie le importamos, nadie existe para quien necesita de un consejo o un te quiero.

Antaury corrió desesperadamente por las calles que se encontraban llenas de gente pero vacía de corazones, algo que cada día se hace más evidente en la vida de los seres humanos, pues aunque todos vivimos rodeados de mucha gente, casi todo el tiempo nos sentimos solos, vacíos, sin esperanzas ni por quien o que luchar.

Con el corazón destrozado Antaury llego hasta el final de la avenida donde la sorprendieron avisos publicitarios que provocaron en ella el final de su silencio, colosales e innumerables avisos con mujeres casi desnudas promocionando muerte (cigarrillos) y perdición (alcohol), provocando en todo aquel que pasaba los mas bajos instintos y fantasías sexuales que llegaban a Antaury como puñaladas directas al corazón, y nuevamente surge otra irónica situación, pues mientras ella moría lentamente, la mente de los que pasaban alrededor de los anuncios viajaba tan rápido tratando de encontrar la manera mas ágil de quitarles lo casi nada que les impedía encontrar el éxtasis en sus masturbadas mentes, el lugar donde todas las mujeres son iguales.

Un Ángel murió ese atardecer, pero nadie se dio cuenta, a nadie le importo, en cambio miles de mujeres en el mundo caen diariamente en la prostitución, eso si lo vemos, ¿entonces porque todos seguimos actuando como si nada pasara? Es un interrogante que hoy te dejo para que reflexiones y te des cuenta que es lo que estas haciendo por tu prójimo, por tu familia, por ti…..aunque no lo creas, los problemas de la sociedad tienen mas que ver con nuestras vidas que con los protagonista, ya que si buscamos ser buenos solo encontraremos una condición de sumas y restas, de que acciones buenas o malas hice, y es que ser bueno no nos sirve de nada, porque nos obliga a ser ciegos ante los problemas de nuestra casa, nuestro barrio, nuestra ciudad, nuestro planeta. Ser bueno nos mantiene en una posición donde cada quien responde por sus actos, el ser bueno nos aleja de todo y de todos, el ser bueno nos arroja a una sociedad cruel e individualista.

Los seres humanos hemos aprendido a sumar, pero no a dividir, la ley del embudo.

Autor: Jose Luis Barraza “El Puma.

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